Escuchando: Game, Beady Belle
Diego Yturriaga reconoce que salir en solitario a llenar un escenario es un considerable marrón. Y se adivina esa pelea con la forma durante todo su recital, un compendio de referencias cultas no exento de encanto. Tal vez esa rabia que el personaje parece transmitir desaparece en su manera de cantar, y a nosotros llega todo amortiguado, falto de contenido y encanto. Esencialmente es su lucha con las circunstancias, lo que le da vida a la actuación, y la emoción (tan heroica) de su poco probable victoria final. 
Num9 siguen fieles a su mezcla de bases ásperas y atractivas melodías pop. Su música está cargada de pretensiones, pero la sencillez que procuran defender los aleja de lo jeroglífico, y de lo hueco. A su manera, consiguen ser inmediatos, hipnóticos y bailables. Consiguen mezclar de una forma única la delicadeza con unas bases que coquetean con el techno y lo mejor, atrapar al oyente en un mundo extraño y turbador, en una oscuridad inocente y perversa. Es pop, sí, se baila, también, y se puede descubrir además un rico conjunto de texturas y emociones detrás de la cortina de colores. Y es difícil de seguir, aunque pensemos lo contrario mientras somos incapaces de permanecer distraídos y quietos, esperando que de repente algo suceda.
Fotos: Julián Callejo
Página personal de Julián Callejo
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