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ARTISTA: Rufus Wainwright TÍTULO: Want Two DISCOGRÁFICA: Universal Music PUNTUACIÓN: 8
Cómo ocurrió con su anterior trabajo, Want One (2004), este nuevo álbum de Rufus Wainwright vuelve a tener una portada -inspirada en los pintores pre-rafaelistas- sobre el mito de las leyendas artúricas. Pero mientras el primero era un disco de pop brillante, este Want Two es más íntimo, introspectivo, experimental e, incluso, con un punto de vista femenino (The Art Teacher podría haber sido cantada por una mujer de mediana edad). Lo que sí es seguro es que este nuevo álbum va a colocar definitivamente en órbita al talento como compositor de Wainwright.
Want Two contiene las mismas suntuosas armonías, sofisticados arreglos e ingeniosas observaciones de su predecesor. Folk, música medieval (Agnus Dei, con su instrumentación de reminiscencias húngaras), valses y jazz se mezclan en este disco, mientras la voz de Wainwright se balancea entre la delicadeza y la intensidad.
Canciones como Gay Messiah muestran la habilidad del músico para mezclar lo sagrado con lo profano. Sin embargo, lo mejor de todo son sus crónicas sobre los excesos del corazón. Este álbum marca la culminación de sus experiencias juveniles y el florecimiento de la madurez de su talento, que nos regala confidencias sobre las restricciones de crecer en Montreal (Hometown Waltz), obscenidades de doble sentido (Old Whore's Diet), la rivalidad entre hermanos (Little Sister) o un tributo a Jeff Buckley (Memphis Skyline), que detalla con sinceridad su amistad con el músico fallecido, una amistad que comenzó con celos profesionales.
Los textos de Want Two hablan sobre drogas, sexo, política y redención. Su envoltorio melódico es tan rico y variado que entronca la música de Rufus Wainwright con las de Nilsson, Serge Gainsbourg o Brian Wilson. Y todo junto suena positivo y aterciopelado. Bienvenidos al mundo de Rufus I.
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