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ARTISTA: Christina Aguilera TÍTULO: Back to Basics DISCOGRÁFICA: RCA PUNTUACIÓN: 4
El retorno de Christina Aguilera a la pelea por la rentabilidad parece, sobre todo, una astuta operación de limpieza de imagen. En parte, la norteamericana sigue fiel a sus excesos vocales, tan bien descritos por los inefables Fangoria, pero también hay una voluntad evidente de cambio y/o redención. Esa dialéctica entre lo que ha sido y lo que le gustaría comenzar a ser es la que da sentido y aliento a su recién publicado Back to Basics.
Ojo porque sigue siendo un disco de R&B con mutaciones pop-rock, típica producción para una estrella planetaria que no tiene otro objetivo que contentar a toda la familia. Quien ya tenga suficiente con mantener oculta la discografía de Julio Iglesias y Roberto Carlos de la mofa de las amistades y prefiera evitar más risillas irónicas de los gurús del underground que se auto-invitan a su mueble-bar todos los fines de semana, que eviten a la Aguilera y se compren el Worldwide Underground de Erikah Badu, que es plato para paladares más elitistas, o cualquier cosilla de Madonna, una verdadera maestra del malabarismo musical. Todos los demás tienen como poco asegurado un buen rato y algunas sorpresas.
Porque aunque la chica se sigue esforzando por desgañitarse, demuestra que si no ha subido de nivel no fue porque no quisiera, porque no le diera para más el panchito. Se convierte en una sensual dama del blues en Nasty Naughty Boy y en I Got Trouble, un ejemplo de transmutación musical (de repente nos encontramos delante de la mismísima Jessica Rabbit) digno de aplauso. Pero, también, el Makes Me Wanna Pray que abre el disco es una grandiosa explosión soul que podría volver loca a cualquier exhibicionista de tarima de antro chuequense. Bueno, y On Our Way, que haría palidecer de envidia a la resucitada Carey. Y como estas salidas de su propio armario, unas cuantas. Avisados quedan.
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