|
Joel Alme y Los Autonautas Moby Dick (Madrid) 5 de septiembre de 2009 21 horas
http:// -
Página personal de Julián Callejo
*escuchando: Mi ciudad, Mango.
La banda telonera, Los Autonautas, presentan una bonita colección de canciones interpretadas a dos guitarras, con el aire provisional de lo inacabado. Pero con un encanto que nos hace relamernos imaginándolas como deben, con banda (temas sólidos, bien resueltos, y lo mejor: bien escritos, con textos que mezclan lo cristalino con un toque de misterio y desconcierto que son su mayor virtud). Pop suave, colorido y surrealista. La mezcla que tan buenas cosas nos ha dado: perversidad e ingenuidad; absurdo y corderitos.
Y Joel Alme
pasaré toda la noche pensando si su camiseta de hombros blanca me pone o me horroriza. Algo mucho menos extremo me sucede con su música, que funciona si se cruza con una gran idea. Por suerte, habrá unas cuantas. Su banda tiene la peculiaridad de contar con una sección de vientos, posiblemente más presente de lo que merecen, aunque sin lograr eclipsas la voz de Alme, a media máquina, nos confiesa entre líneas, por culpa de la siempre eficiente hostelería murciana, la plaza donde paró ayer, pero con el toquecillo cascado que merecen las grandes baladas, como la que está sonando, de aires dylandianos. Parece que se le atribuye la condición de crooner y la herencia (o la cruz) de Gainsbourg, Scott Walker o Neil Hannon. De momento ha habido algo de pop veraniego y mucho, mucho Dylan, alcohol y blues, de melancolía y de grandilocuencia; pero quién sabe dónde nos llevará este sueco de camiseta de hombros.
Empiezo a sospechar que es uno de esos tipos tocados por la luz. Su voz expresa matices increíbles sin esfuerzo
ha creado un compendio de homenajes al rock setentero más severo pero baila tan mal como nosotros (vaya, nos lo está echando en cara), como si no tuviera el más mínimo sentido musical. Si Salieri lo pillase, le haría comerse el intestino delgado. Cosas inexplicables suceden de vez en cuando y resulta que estamos presenciando una, ahora.
Tampoco termino de tener claro si ha sido breve o se me ha hecho corto. Ha tenido la suficiente cantidad de intriga, y el elemento sorpresa necesario para dejar esa sensación de haber tomado poca cantidad del buffet libre, aunque su repertorio, con un disco nada más en el mercado, evidentemente no puede dar para más. Sea como sea es un artista capaz de enganchar, guste o no, estés o no atento, porque parece nacido para seducir
torpemente.
Foto: Julián Callejo
|