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Y es que los protectores de la virtud del castellano son ya muy mayores y no se enteran. Habría que despedirlos a todos, más si cabe, tras la acción del ilustre Ministerio de Cultura.
La Sra. Carmen Calvo, ínclita Ministra de Cultura (menestra de inKultura, diría yo) ha conseguido que su Ministerio también se haya quedado calvo, pero de ideas. De paso le han hecho un flaco favor al idioma que presuntamente deberían defender a capa y espada. Me voy a permitir transcribir literalmente el titular de la nota de prensa referida a su última tontería, dice así:
Se pone en marcha 'Defiende tu cultura', una campaña de sensibilización en defensa de la propiedad intelectual.
Claro, tras leer esto no me quedó más remedio que ir a hacer algunas consultas:
CULTURA (según la RAE de la Lengua): .- f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. .- f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. ~ popular. .- f. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.
PROPIEDAD INTELECTUAL (según el Ministerio de Cultura):
1. ¿Qué es la propiedad intelectual? La propiedad intelectual está integrada por una serie de derechos de carácter personal y/o patrimonial que atribuyen al autor y a otros titulares la disposición y explotación de sus obras y prestaciones. (...)
3. ¿Qué protege la propiedad intelectual? La propiedad intelectual protege las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas en cualquier medio, tales como libros, escritos, composiciones musicales, obras dramáticas, coreografías, obras audiovisuales, esculturas, obras pictóricas, planos, maquetas, mapas, fotografías, programas de ordenador y bases de datos. También protege las interpretaciones artísticas, los fonogramas, las grabaciones audiovisuales y las emisiones de radiodifusión.
Por tanto, y aunque suene irónico, defender la Cultura no es otra cosa que ir en contra de las leyes de la propiedad intelectual, ya que, básicamente, lo que protegen no es la obra en sí, sino el aseguramiento del pago de los derechos derivados. Las leyes de la propiedad intelectual cumplen una dura función, es dar el acceso a la cultura tan sólo a aquellos que puedan pagarla, ya que si no la pagan son unos delincuentes.
Evidentemente, no todo es malo en estas leyes. Sería una burda demagogia. Pero la aplicación global es la que las convierte en una vulgar basura, un paseo para niños ricos y los pobres ¡que se jodan!
Y esto hace que el dichoso titular no sea más que una dura diatriba en contra de normas y derechos fundamentales. Llegados a este punto sólo hay dos vías posibles, ¿echamos a patadas a los académicos o a la ministra?
Fácil, a la ministra. Por confundir churras con merinas, que una cosa son las conductas delictivas -que creo que todos estamos de acuerdo en perseguirlas- y otra muy diferente es que el Ministerio se suba al carro de defender los ingresos de las gestoras y multinacionales del sector. No olvidemos jamás, que los organismos, gestoras, empresas o como se les quiera llamar, sólo persiguen una cosa: EL DINERO.
Pero eso no es todo. Además, la Sra. Calvo se permite el lujazo de regalarle la módica cantidad de 1.078.558 en concepto de campaña publicitaria a las antes citadas compañías, que se mueven por un evidente ánimo de lucro.
Y, claro, con ese dinero, si me pongo a pensar, se pueden hacer mil cosas mejores. Habida cuenta de que ese dinero sale del bolsillo de todos los ciudadanos, quizás podían ayudar a esa gente que se ve abocada a ir vendiendo lo que puede por la calle para llevarse un pobre salario a casa (de paso, acababan con la explotación y dejaban de perseguir a las víctimas); o podían dar 2.000 sueldos base, que vienen a ser algo así como 167 años de salario; o -¿por qué no?- enviarlo para ayudar a los músicos que huyen a terceros países escapando de la presión de Hacienda y luego me aparecen llorando y quejándose de lo amargo de la piratería. ¡Pobrecitos!
Señora ministra, usted y todo su equipo, por confundir Negocio Privado con CULTURA, sencillamente deberían, además de dimitir, irse también a las llanuras de Mongolia. Pero al irse dejen sus pasaportes en aduana, no sea que les de por volver. De esta forma, podría dar sus estúpidas ruedas de prensa en la emisora del señor Losantos. Aproveche y llame a Governator, que le dará buenos consejos de cómo impartir justicia.
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