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Y es que el secretario general del Foro Internacional de Managers Musicales, Peter Jenner, que no tiene pelos en la lengua, ha puesto a caer de un guindo al modelo de negocio de las discográficas. Big labels are fucked, asegura.
Pero no contento con eso, el citado caballero ha puesto en tela de juicio lo que casi todos pensamos: que el sistema de Gestión de derechos digitales comúnmente conocido por DRM, su abreviatura en inglés- es un cadáver que empieza a oler mal.
El hecho de que, cada vez más y más, personas de cierta relevancia en la industria musical estén pasándose al otro bando no es más que la crónica de una muerte anunciada. La muerte de un sistema injusto y que sólo encontró en la criminalización de la sociedad una vía de escape a su incapacidad de adaptación. Ya incluso los tribunales dictan sentencias en contra de las propias sociedades gestoras (véase la sentencia del Juzgado de lo Penal número 3 de Santander que absuelve a un internauta por utilizar tecnología P2P en la descarga de música). Ni todo el poder que las grandes discográficas (BMG, EMI, Universal y Warner) ni el de sus satélites (las empresas de gestión y REACUDACION de derechos de autor) a nivel político creando leyes a su única y propia conveniencia- o económico han podido parar lo inevitable.
En esta especie de versión binaria de Robin Hood, donde el sheriff de Nottingham (interpretado aquí por las sociedades gestoras, SGAE y otras) y el príncipe Juan Sin Tierra (es decir, las discográficas) han expoliado durante tanto tiempo a propios (los músicos, claro está) y extraños (todos los demás, evidentemente), finalmente el joven y valeroso Robin (por cuestiones del destino nuestro buen Robin es una mula y, si no fuese por lo mal que me caen, pensaría que los chicos de Disney algo tienen que ver), pues eso, que nuestro joven y algo burdégano amigo ha formado una genial e invencible recua de seguidores. Todavía ando yo pensando en quien es Lady Marian no consigo quitarme a Angelina Jolie de la cabeza- pero bueno, échenme ustedes un cable a ver a quién le otorgamos tan bello papel en este serial.
Bien, pues siguiendo con esta especie de digresión, nuestro héroe ha conseguido que ya los próceres patrios empiecen a pensar que quizás sea el momento de cambiar de rumbo. No saben muy bien cuál ha de ser el mismo, pero que van mal, eso sí lo tienen claro. Ya decíamos por estos lares hace tiempo, que los modelos aplicados no son más que sanciones injustas, que se aplicaba una política de doble imposición fiscal en pro de apenas un puñado de personas, olvidando por el camino incluso a los propios interesados en este caso los creadores-. Que tenemos claro que los músicos, al igual que los carpinteros o los astronautas deben percibir una compensación por su trabajo (¡faltaría mas!), que hay que perseguir a las mafias que no sólo comercian con productos robados si no que, además, explotan a los mas débiles. Pero que cobren los que crean, no unos tipos que hacen caca en retretes de oro pagado por los pringados de turno. Empiecen a pensar que la música hoy en día hay que distribuirla como un bien más, al igual que hay canales de televisión por pago donde me puedo volver loco a ver películas o eventos deportivos, por poner un ejemplo. Denme un canal donde pueda disponer de música a demanda, donde no me cobren más caro que si voy a la tienda a por un disco, ya que de hecho es lo que pretendéis hacer ahora y os rasgáis las vestiduras porque la gente os tilda de vulgares timadores. El soporte (el CD-ROM sobre el cual me han atizado un canon) lo pago yo; el medio (ordenador, conexión a Internet
) lo pago yo; la labor de venta me la hago yo a mi mismo y, hasta la carátula la imprimo yo. ¡¡¡¡Pero me cobráis el mismo precio!!!! Y encima os parece mal que nos busquemos la vida. En fin, por esto y otras tantas cosas más, yo os recomiendo, señores villanos, váyanse al cerro Mutún de Bolivia y dedíquense a fundir mineral de hierro, así, de paso, si descubren el trabajo honrado, el resto podremos vivir mas tranquilos.
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