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El MC alicantino Nach ha demostrado esta noche en Aqualung que es uno de los grandes del género. Ha conseguido llenar la sala hasta la bandera de público que conocía y repetía todas sus rimas, desde las más antiguas hasta las más recientes
Nach ha intentado hacer un espectáculo bastante completo, con grupos colaboradores (los Arma Blanca, por ejemplo, también alicantinos), una pantalla donde se proyectaban imágenes, más o menos interesante y un constante ir y venir de MCs que apoyaban su voz en todo momento.
Ha sido interesante constatar que, a pesar de su evidente éxito de público, había una extraña desintonía con sus seguidores. Las letras de Nach, bastante elaboradas, afrontan problemas de actualidad como los malos tratos, el aluvión ultra-conservador en Estados Unidos, la deshumanización o el cambio climático, aunque con una perspectiva un tanto inocente; siempre me ha parecido que es este el rapero más políticamente correcto del panorama nacional, y me atrevo a añadir que sus letras alientan la reflexión, que no se pueden escuchar dando saltos en un concierto. Posiblemente los chavales que me rodeaban estaban disfrutando como enanos (saltaba a la vista), pero me cuesta creer que entendieran todo lo que pretendía decirles Nach desde el escenario. Cuando estaba interpretando un tema dedicado al mundo de la noche, de las discotecas y de las drogas, con un retrato bastante feroz de la fauna que puebla esos antros, a mi alrededor los porros nacían, crecían, se consumían y morían a velocidades de vértigo, y por ahí llegué a escuchar un tú te lo pierdes cuando la letra rechazaba el consumo de drogas.
No obstante es solo cuestión de tiempo, y ahora sí que hay que ser optimistas. Que haya gente dispuesta a difundir un mensaje de crítica social, de respeto a las minorías, de buena sintonía con los inmigrantes es bueno, y que además haya conseguido una legión de admiradores es aún mejor.
Volviendo al concierto, la ambición que hay en su último disco se ha visto reflejada en el completo montaje sobre el escenario. Cierto que en algunos momentos las imágenes proyectadas se podían calificar de cutres o de intrascendentes, pero también ha habido otros auténticos, como el beso entre dos hombres, o los planos de mujeres maltratadas, o alguno de los vídeo clips de Nach, bastante buenos.
Todo lo demás ha sido perfecto. Incluso los teloneros, los Subsuelo, que al parecer han obtenido el premio del primer concurso que organizó Boacor y la Fundación Autor y que consistía en la grabación y publicación de un maxi, por la renuncia de los ganadores. Es curioso que finalmente hayan sido ellos, técnicamente los mejores de aquel concurso (sí, estaba allí, lo confieso), que perdieron por la arrolladora espontaneidad de los ganadores, Toscano; ahora se han encontrado con una recompensa aún mayor y se encuentran taloneando a Nach. Si el futuro de un artista se decide por su competencia, el de estos madrileños (de Villaverde) es más que brillante.
Divino Aqualung. 4 de febrero 2006, 20.00 horas Madrid.
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